Cada vez que comenzamos un año decimos que existen 365 oportunidades para hacer cosas buenas, llevar a cabo bondades y misericordias a otros. Pero también cuando el año culmina examinamos los días pasados y vemos, muchas veces, que el cansancio y el agotamiento nos superan. Nos sentimos agobiados. Hay personas que por temor no hacen las cosas que se plantean o se presentan como valiosas oportunidades. El temor te amarra, te pone un lazo que te inmoviliza.

Todos en algún momento nos sentimos así: solos, aislados y lejos de aquello que añoramos. Con un sentido temor que viene de lo más profundo de nuestro ser. Son momentos en la vida que pareciera que Dios se escondió de nosotros. Es como un desierto que nos abruma y nos ahoga. Que no hay salida a nuestro andar pesado, donde arrastramos nuestros pies levantando el polvo de la angustia y la desesperanza.

Sin embargo debemos recordar que en Jesús siempre hay una nueva esperanza porque es promesa de Dios. Es maravilloso saber que el Padre Celestial nos dejó en la Biblia un “¡No temas!” para cada día, para cada circunstancia adversa. En el peor momento Él está pensando en ti, o en mí. Es un aliento para pasar días malos, días regulares y días buenos. Un desafío para superar dificultades y emprender nuevos caminos. Una de esas promesas está en Isaías 41:10 que dice:

Así que no temas, porque yo estoy contigo;
  no te angusties, porque yo soy tu Dios.
Te fortaleceré y te ayudaré;
  te sostendré con mi diestra victoriosa.

El texto bíblico nos lleva a declarar: ¡NO TEMAS! y hacerlo propio como nuestra sangre, piel, cuerpo. Él está interesado en que salgamos del fango que nos apresa y seamos libres como nunca antes sabiendo que el Creador se ocupa de alguien tan insignificante como yo.

¡Invierte la ecuación!
Sabes que para cada día hay un “no temas”. Sabes que hay 365 oportunidades para recibir aliento de Dios en cada paso cansino que des. Para cada decepción hay un “no te angusties, porque yo soy tu Dios”. Mira qué maravillosa declaración. El mismo Dios Padre te fortalecerá y te ayudará… ¡hey! más aún ¡TE SOSTENDRÁ con su diestra! Nada más y nada menos que su mano sobre nosotros. ¿Qué más puedo pedir?…

Quizás no sea fin de año, ni año nuevo. Quizás leas este artículo por casualidad. Quizás llegaste a través de un hipervínculo que no tenías idea que llegarías hasta aquí. Quizás sí estás pasando un momento de inquietud y soledad. Por ello, hoy, te invito a reflexionar una vez más en la Palabra de Dios. Tienes una sed espiritual tremenda y no encuentras nada en medio del desierto, es ahí en donde Dios propicia el momento idóneo para encontrarse contigo. Para tener uno de esos momentos inolvidables en tu vida, en donde a lo mejor estarás derramando lagrimas y sintiendo como nunca su presencia, Él te ama y jamás te dejará, solamente quería recordarte que cuando lo buscas de corazón, Él está allí para ti. Él te recuerda cada día ¡No temas! El deseo de Dios es verte feliz y confiado en sus promesas.

Esteban R. Fernández
Presidente de Bíblica América Latina y del ministerio de capacitación a líderes“Nuestra Fortaleza”

Por favor escríbeme a esteban.fernandez@biblica.com. Será un gusto conocerte.

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