“La tragedia es morir con compromiso sin definir, convicciones sin declarar y servicios sin prestar”: Ernest Boyer Jr.

Para nosotros morir es ganancia, debemos tenerlo absolutamente claro, pero, ¿qué pasa si lo hacemos sin compromisos definidos, sin haberle declarado a otras personas nuestras convicciones y sin haber podido servir a otros? Eso marcaría una diferencia.

En el Nuevo Testamento no hay ni una sola vez que se mencione la palabra “líder”. Por eso mucha gente se confunde y se pregunta: “¿qué es esto de ser líder?” En la Biblia a los líderes se les conoce como siervos. En realidad toda la clave de liderazgo es servicio.

Nosotros somos siervos, no somos líderes. No tendría ningún sentido liderar sin servir. Por eso hago eco de este pensamiento de Boyer, para que morir sea realmente una ganancia.

Sabía Jesús que el Padre había puesto todas las cosas bajo su dominio, y que había salido de Dios y a él volvía; así que se levantó de la mesa, se quitó el manto y se ató una toalla a la cintura. Luego echó agua en un recipiente y comenzó a lavarles los pies a sus discípulos y a secárselos con la toalla que llevaba a la cintura. Juan 13:3-5.

Hay dos veces donde esta historia se relata en la Biblia, una de esta manera muy explícita por el apóstol Juan y la otra en Lucas 22 donde el Señor Jesús tiene que aclarar un altercado entre cristianos. Un altercado entre sus discípulos.

Tuvieron además un altercado sobre cuál de ellos sería el más importante. Jesús les dijo: —Los reyes de las naciones oprimen a sus súbditos, y los que ejercen autoridad sobre ellos se llaman a sí mismos benefactores. No sea así entre ustedes. Al contrario, el mayor debe comportarse como el menor, y el que manda como el que sirve. Porque, ¿quién es más importante, el que está a la mesa o el que sirve? ¿No lo es el que está sentado a la mesa? Sin embargo, yo estoy entre ustedes como uno que sirve. Lucas 22:24-27.

La segunda vez que Jesús declara esto con respecto al servicio, hay una frase que llama mi atención. Se encuentra relatada en el evangelio de Juan, cuando comienza diciendo algo que pareciera deslumbrante como la razón del servicio: “Sabía Jesús”. Él sabía que su propósito era grande, que estaba cumpliendo el plan del Padre, que a pesar del sufrimiento que vendría, a Él llegaría la gloria. Sabía Jesús que era grande, y porque sabía no dudó en servir.

En el momento que usted sepa que Dios lo llamó para algo glorioso, le revele en su corazón su destino manifiesto y usted sepa que es alguien importante en el reino, en ese momento tome la toalla, tome el agua y vaya a lavar pies. Ése fue el momento donde el Señor dijo: “Porque sé que vuelvo al padre, porque sé que salí del padre”. Él está declarando que era uno todo con el padre y desde el comienzo había venido a servir, a cumplir un servicio pero volvía a la gloria.

Hermanos, que la posición que ocupemos y saber que somos importantes no nos aparte del servicio. Hay gente que se entrona en sus títulos y deja de servir, pero el Señor Jesús se despojó del título y sabiendo fue y sirvió.

Esteban R. Fernández
Presidente de Bíblica América Latina y del ministerio de capacitación a líderes“Nuestra Fortaleza”

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