Jesús les dijo: —Los reyes de las naciones oprimen a sus súbditos, y los que ejercen autoridad sobre ellos se llaman a sí mismos benefactores. No sea así entre ustedes. Al contrario, el mayor debe comportarse como el menor, y el que manda como el que sirve. Porque, ¿quién es más importante, el que está a la mesa o el que sirve? ¿No lo es el que está sentado a la mesa? Sin embargo, yo estoy entre ustedes como uno que sirve. Lucas 22:24-27.

¿Qué tiene que ver el liderazgo con el servicio? ¿Por qué tengo que tener actitud de servicio para ser líder? La Palabra de Dios lo dice, aquel que nos vino a dar la empresa más importante de todos los tiempos, no vino a mostrarse como líder sino como siervo.

La empresa que nos trajo Jesús es la más importante porque comenzó con 12 hombres y después de dos mil y tantos años tiene más miembros que ninguna otra empresa. Estos 12 hombres pudieron apartarse tres años para ver cómo vivía y cómo servía su líder.

Debemos ser siervos como Él y prepararnos para servir, para tener actitudes de servicio. Cuando alguien toque la puerta, tenemos que estar listos porque la vida está llena de oportunidades de servicio.

Muchas veces estamos esperando grandes oportunidades de lucirnos, y tan preocupados por subir, que no nos importa a quién dejamos atrás. No sabemos que tal vez una llamada telefónica que contestemos a tiempo, una palabra de aliento en el momento oportuno, una canasta de comida en el tiempo necesario o una pequeña ofrenda pueden ser la actitud de servicio que el Señor está esperando de nosotros, y es lo que puede marcar la diferencia para alguien que quiere acercarse más a Dios y va a usar nuestro testimonio para ello.

A muchos nos ha pasado que justo cuando necesitamos algo, se acerca inesperadamente alguien y nos provee. Esa provisión viene de Dios y si usted la ha experimentado y puede dar testimonio de ello, su deber es duplicarla con otros, estar alerta con el necesitado, fijarse cada día en lo que le sucede a sus compañeros y a sus hermanos, interesarse por los demás.

No se quiera poner en primer lugar porque Dios lo va a bajar de una bofetada. Métase en segundo lugar porque no somos más que eso, somos segundos de Jesucristo siempre. Tampoco espere grandes oportunidades para servir, esté preparado y alerta para cuando el Señor quiera usarlo.

A veces nos ponemos en una carrera tan grande por cumplir nuestras metas que nos olvidamos de afinar nuestros oídos para escuchar a aquél que realmente nos está diciendo: “Necesito que hoy me sirvas”. Ese “necesito que me sirvas” no significa dar algo necesariamente, a veces es compartir tiempo, escuchar, apoyar, cumplir el sueño de otras personas.

José fue prosperado a un nivel tan grande como ninguno de nosotros jamás quizás habremos de ser. Pero esto llegó después de mucho tiempo de servicio. Él se preocupó por cumplir el sueño a los demás y por cubrir las necesidades de otros antes de subir. (Génesis 39-41).

No deje que su egoísmo lo lleve a ocupar un lugar equivocado, creyéndose por encima de los demás, recuerde que somos siervos en servicio. Así que ármese de una gran sonrisa y aprenda a decir a todos “estoy para servirte”.

Esteban R. Fernández
Presidente de Bíblica América Latina y del ministerio de capacitación a líderes“Nuestra Fortaleza”

Por favor escríbeme a esteban.fernandez@biblica.com. Será un gusto conocerte.

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