Hay momentos en la vida y en el ministerio que quisiéramos que pasen rápido como un trámite bancario. Son porciones de tiempo donde la crisis amenaza nuestra zona de confort y nos pone en una situación de alerta constante. Una enfermedad amenaza nuestra estabilidad y continuidad en determinados lugares, un trabajo se termina, la partida de un ser amado nos sorprende, y situaciones similares que ponen a prueba nuestra fe, nuestra confianza y nuestra dependencia de Dios.

Hace unos años, un buen amigo mío tuvo un accidente cardiovascular (ACV). Se llama Ricardo, es pastor, trabajó por muchos años en el equipo de Luis Palau. Un gran esposo, padre y abuelo. Un hombre íntegro con quien he compartido muchas horas de charlas y ministerio. A Ricardo lo desahuciaron los médicos, no le daban esperanza de vida. Pese al diagnóstico, su esposa, Maria Rosa y sus hijos, se pararon en fe y batallaron en oración por la vida del “Tano” (como lo llaman en la intimidad). Hoy, después de algunos años él sigue el proceso de recuperación y es un testimonio vivo del poder de Dios. Pero quiero reparar en la fe y confianza de María Rosa. Quien nunca claudicó. Quien vivió la crisis de una manera increíble, y se apoyó en el Señor para salir de ella en victoria. Yo creo que si el Apóstol Pablo escribiera hoy la carta a los Hebreos la mencionaría como una de las heroínas de la fe. 

Echemos una mirada a Hebreos 11:1-3 (NVI): “Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve. Gracias a ella fueron aprobados los antiguos.Por la fe entendemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de modo que lo visible no provino de lo que se ve”. El capítulo 11 es una serie de ejemplos del Antiguo Testamento de aquellos quienes fueron fieles en situaciones difíciles.

Lo primero a resaltar es que la fe es. Existe. Nos pasa. Nos atraviesa. Nos identifica. Somos personas de fe, de confianza en el Creador del universo. La fe es algo extraordinario en personas ordinarias como tu y yo. Esta no es una definición teológica de fe, sino un cuadro de la manifestación práctica de ella. Entonces, la fe es la garantía de lo que se espera, y no es, que espero ganar la lotería. Es, esa garantía que conlleva a una certeza, como dice el texto bíblico. Que es ver aquello que no se ve, que no ha sucedido. Y que proviene de Dios mismo. Es “fidelidad” o “confiabilidad” en Dios como dador de vida.

El premio es que los antiguos fueron aprobados por tener fe y creer en aquellas cosas que no vieron, pero que tenían certeza que eran o serían porque fueron prometidas por Dios. Ahora no es una fe basada en mis deseos, sino basada en el plan maestro de Dios. Como les dije, Ricardo sigue en recuperación. Aún no fue restablecido totalmente. No sé si algún día en esta vida lo veré restablecido, pero su familia confió que no era su momento de partir a la presencia del Señor y siguió confiando en que Dios tiene un plan para la vida de Ricardo y los suyos. En otros casos podemos ver desenlaces aún más opuestos a los que esperamos, pero con personas que por fe entendieron que la no continuidad de la vida era la respuesta de Dios.

Finalmente el verso 3 confiesa algo donde los científicos se devanan los sesos. “Por la fe entendemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de modo que lo visible no provino de lo que se ve”. Creer que de la nada Dios hizo todo, es una experiencia de fe formidable. Es confiarle al Creador su propia creación. Todo lo conocido provino de lo desconocido, aquello que el hombre nunca vió, pero confía que existe, existió y existirá por siempre: Dios.

Frente a las crisis nuestra fe es probada. Se nos mueven los estantes. Nuestros lugares de confort se vuelven inestables e inseguros. Nos sacude hasta lo más íntimo. Pero si nos afianzamos en la soberanía de Dios, y confiamos en él como decimos hacerlo, las crisis pasan pronto como un trámite bancario. Te desafío a vivir por fe. Vendrán aventuras que jamás soñaste. Algunas te sacudirán de la rama y te elevaran a otra más alta, algunas te harán reflexionar en dónde estás tu parado. En todas ellas podrás ver como tu fe se pone a prueba y como cada vez y siempre el Señor te sostiene.

Esteban R. Fernández
Presidente de Bíblica América Latina y del ministerio de capacitación a líderes“Nuestra Fortaleza”

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