En los días que se acerca la celebración de la Navidad, en Estados Unidos, donde vivo se celebra el día de Acción de Gracias (Thanksgiving day). Es bien conocido en Latinoamérica porque se come pavo y se hace fiesta. Las películas de Hollywood sólo registran este hecho sin resaltar la verdadera importancia de agradecer, y el sentido que los primeros colonos de estas tierras le dieron.

El Día de Acción de Gracias es un momento maravilloso para reflexionar sobre las muchas bendiciones de Dios para nosotros. La Biblia está llena de ejemplos de personas que dan gracias a Dios en todo tipo de circunstancias y situaciones.

Por allá, en el Génesis, en los comienzos de la Historia de la Humanidad, ya los primeros pobladores daban gracias a Dios con sus “primicias”, lo mejor de sus cosechas, lo mejor de sus animales, y hasta lo mejor de sus días. La historia de Caín y Abel ronda en ese celo por dar lo mejor y ser el mejor, olvidarse del verdadero sentido de dar gracias a Dios, y hacerlo en toda situación.

El Rey David tenía en claro, que era fundamental dar gracias a Dios por sus promesas, por la buenaventura y sobretodo porque Dios lo merece. “David puso a algunos levitas a cargo del arca del Señor para que ministraran, dieran gracias y alabaran al Señor, Dios de Israel” dice 1 Crónicas 16:4. Te recomiendo que leas todo el capítulo, es apasionante como se gesta la alabanza y el agradecimiento al Padre celestial.

Del versículo 7 al 36, se encuentra el cántico o salmo de David dedicado a agradecer a Dios. Donde contó cada acción del Señor en favor de su pueblo. Pero también donde lo describe por quien es aquel en quien su corazón confió sin dudar. El salmista motivó al pueblo a dar gracias de manera específica (vv. 28-29 NVI):

Tributen al Señor, familias de los pueblos,

tributen al Señor la gloria y el poder;

tributen al Señor la gloria que corresponde a su nombre;

preséntense ante él con ofrendas,

adoren al Señor en su hermoso santuario.

Como vemos en el relato bíblico, dar gracias a Dios es mucho más que un pavo servido en una mesa y compartido con la familia y amigos. Que no está mal. Al contrario, sería una linda costumbre para compartir el Evangelio de Jesucristo en nuestras ciudades hispanas. Sé que muchos piensan que no tenemos nada que agradecer, o sienten que el agobio de la vida hace que el agradecimiento sea nulo. No pueden ver las bondades del Señor en sus vidas. La realidad latinoamericana muchas veces nos juega en contra y hace que olvidemos que la vida que nos es concedida es mero motivo para agradecer. Pienso que en algún punto el Apóstol Pablo estaba mirando la misma realidad, por eso insta a los tesalonisenses a alabar a Dios siempre.

Estén siempre alegres,
oren sin cesar,
den gracias a Dios en toda situación,
porque esta es su voluntad para ustedes
en Cristo Jesús.

1 Tesalonisenses 5:16-18 (NVI)

En este versículo, Pablo les recuerda a los creyentes en la iglesia en Tesalónica que le den gracias a Dios todo el tiempo. Él está mostrando a la gente cómo vivir como el pueblo de Dios, y recordándoles que se regocijen siempre, oren siempre y den gracias siempre. ¡Qué recordatorio perfecto para el Día de Acción de Gracias!

Hoy, en el día de Acción de Gracias, quiero darle gracias a Dios por tu vida, por tu familia, por las circunstancias que te permite vivir, aún aquellas que son adversas porque si crees podrás ver su mano poderosa que te guía, cuida y lleva a un lugar seguro. Agradezco al Señor por mi familia, mi esposa, mis hijos, mis nietos, por los que ya no están con nosotros, por los que vendrán. Por mi hermana querida, por mis consuegros, por mis cuñados, por mis amigos, por la Iglesia de Jesucristo, por mis pastores, por quienes me toca liderar. Por mi país, por el país en donde vivo, por tu país. Que Dios sea alabado y bendecido en este día que le dedicamos para decirle simplemente ¡Muchas gracias Señor, me haces mucho bien! Eres grande, majestuoso, todopoderoso y siendo tan inmenso te fijas en mi para hacerme bien. Gracias, no tengo palabras que den significado exacto a lo que siento, pero sé que tu lo sabes y sólo te digo una vez más ¡Gracias Señor!

Esteban R. Fernández
Director del Ministerio Latino de Biblica, y presidente del ministerio de capacitación a líderes “Nuestra Fortaleza”.

Por favor escríbeme a esteban.fernandez@biblica.com Será un gusto conocerte.

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