Una de las consignas bíblicas que me gustan y en las cuales confío porque es, además muy emocionante, es dar. Alguna vez me costó mucho dar y más aún dar sin esperar nada a cambio. Dar como dio y da Jesús a nuestras vidas. La Biblia habla de dar y de hacerlo generosamente, con abundancia. Y uno se plantea cuando encuentra una persona con necesidad en la calle si verdaderamente debemos dar generosamente. A la vez nos planteamos qué es dar en abundancia. ¿dinero?, ¿comida?, ¿una recomendaciȯn para un trabajo?, ¿una palmada en el hombro?…

En 2 Corintios 9:7 dice: “Cada uno debe dar según lo que haya decidido en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al que da con alegría.”. No importa cuánto, sí cómo: “según lo que haya decidido en su corazón, no de mala gana ni por obligación”. ¿No te pasó alguna vez que mientras escuchabas la predicación o la presentación de una necesidad, que escuchaste desde lo más profundo de tu ser, que debías ofrendar el billete de denominación más grande que guardabas en su billetera? Es una lucha determinar hacerlo o no. Porque entiendo que Dios me lo está pidiendo, pero veo ese billete y es mucho dinero para mi. Pero si obedecemos y lo ofrendamos conforme a lo decidido en el corazón, no de mala gana ni por obligación, te aseguro que tu serás la persona más bendecida. Aún más que aquella que recibe con tanta necesidad esa ofrenda. “Porque si uno lo hace de buena voluntad, lo que da es bien recibido según lo que tiene, y no según lo que no tiene.” 2da Corintios 8:12.

Amigo y amiga, si das ya no reclames nada. Da sin esperar nada a cambio. Sólo da. Bríndate generosamente. La Biblia dice: “Dale a todo el que te pida, y si alguien se lleva lo que es tuyo, no se lo reclames.” (Lucas 6:30). ¡A todo el que te pida! ¿Cómo? Conforme a lo que Dios puso en tu corazón.

Pero no pienses sólo en dinero. ¿Cuántas veces tu cónyuge e hijos te piden tiempo? Y me vas a decir: “pero pastor es nuestra obligación trabajar y el tiempo no alcanza para todo”. También es nuestra obligación estar con la familia y quizás darles tiempo no sea precisamente una ofrenda, pero sí debemos darles tiempo generosamente.

Me anima mucho pensar en que dice la Biblia al respecto: “…si ustedes, aun siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre celestial dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan!” (Lucas 11:13). Darles tiempo no es malo, es muy bueno. ¿qué mejor que eso podrá darme el Padre celestial a mi? ¡Siempre da generosamente!

En mi vida me ha tocado tiempos donde pude darles mucho tiempo a mis hijos y otros donde estuve ausente por mucho tiempo también, por razones laborales y por no entender qué significa dar generosamente. Hoy trato de dar mucho, muchísimo tiempo a mis nietos. Claro que es otra etapa en la vida, pero soy un abuelo joven, con ocupaciones y con certezas: tengo que darles generosamente mi presencia.

Ustedes serán enriquecidos en todo sentido para que en toda ocasión puedan ser generosos, y para que por medio de nosotros la generosidad de ustedes resulte en acciones de gracias a Dios.” 2 Corintios 9:11. No doy para sentirme enriquecido, doy porque amo. Amo a Dios por sobretodas las cosas. Amo a mi esposa, a mis hijos e hija, a sus cónyuges, a mis nietos, a las personas. Dios me dio un amor maravilloso que no puede quedar sólo en mi, tampoco sólo en los míos. Tiene que ir más allá de quienes conozco.

Dar y amar son las mejores inversiones en la bolsa del cielo. Son valores que siempre dan crédito y aunque no busque un rédito, el interés siempre está a mi favor. ¡Te animo a pensar en dar y en hacerlo generosamente!

Esteban R. Fernández
Presidente de Bíblica América Latina y del ministerio de capacitación a líderes“Nuestra Fortaleza”

Por favor escríbeme a esteban.fernandez@biblica.com. Será un gusto conocerte.

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