Se nos dijo que Dios es amor. Bueno La Biblia declara que Dios es amor. Pero, ¿estamos conscientes de ello? Cuando vamos por ahí vemos que la gente cada día está más agresiva, más nerviosa y egoísta. No hay mucho cuidado por los ancianos, ni por los niños, ni las mujeres embarazadas menos aún por los huérfanos y las viudas. Sin embargo, en muchos países se está viviendo un surgimiento de la defensa de derechos supuestamente humanos que dicen que son inclusivos, pero que distan mucho de pensar en el otro distinto.

Cuando Jesús instó a sus discípulos a amar al prójimo como a uno mismo, no dijo: “Ama a tu prójimo, que piensa igual que tu, reacciona igual que tu, y tiene tu mismo nivel social, como a ti mismo”. Si no que dijo: “Ama a tu prójimo como a ti mismo” y antes había dicho también: “Ama al Señor, tu Dios, con todo tu corazón” (Mateo 22:37-39 —NVI).

Alimenta tu vida espiritual profundizando tus raíces en el amor de Dios. La Biblia relata que Dios es amor (1 Juan 4:8) como mencioné al comienzo. Esta es una de las razones por las que muchas personas no entienden el verdadero significado de amar. Porque no conocen a Dios. El amor de Dios es más que sentimientos, es entrega, dedicación, perdón, corrección, sostenimiento, disciplina, es todo acción. El amor requiere sacrificio y entrega, por eso Dios entregó a su hijo por la humanidad.

Cuando decimos amar a otros, distintos a mi, es un sacrificio soportar nuestras diferencias y así debe ser. Es más fácil amar a quien se parece más a mi, o a mi ideal de persona. Pero Dios fue tan creativo al darnos vida que nos hizo inmensamente diferentes a todos los seres humanos. Nos dio cuerpos distintos, con variedad de formas, colores, texturas. Hizo que cada uno pueda pensar y tener decisión propia. También nos hizo a unos más fuertes que otros, y nos dio el privilegio de cuidar a los que son más débiles que yo, y a mi me cuidan otros más fuertes que yo. Y así toda una humanidad que tenía el fin de velar unos por otros.

Las nuevas modas sociales hablan mucho de inclusión que podría leerse como amor al distinto, pero en la práctica resulta una manera más de segregación. A medida que la humanidad avanza, se deshumaniza y se viste de conceptos que no vive. Y ahí es donde el amor de Dios cala hondo en la vida de las personas y las hace cambiar de dirección.

¿Qué acciones puedes tener que muestren el amor de Dios trabajando en tu vida? Algunas respuestas pueden ser muy genéricas y altruistas, y otras muy personales y profundas. Quiero dejarte el desafío de ahondar en el amor de Dios en firmes muestras de amor al distinto. Quizás puedes ofrecerle un plato de comida a la persona que pide una moneda en la calle. O sentarte a conversar con aquel amigo que hace tiempo no sabes nada de él porque tuvieron una discusión que los dejó parados en veredas enfrentadas. O tal vez puedes reconciliarte con tu esposa o esposo después de una discusión sin sentido, o con mucho sentido, pero donde nadie ganó. Y si alguien gana ¿qué importa?… que nada te aparte de la otra persona. Practica la compasión, la paciencia, el dominio propio y el amor fraterno mirando a la Cruz.

Esteban R. Fernández
Presidente de Bíblica América Latina y del ministerio de capacitación a líderes “Nuestra Fortaleza

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