En estos días en Estados Unidos celebramos el Día de Acción de Gracias (Thanksgiving’s day). Una costumbre que habla del agradecimiento de los primeros colonos dieron a Dios cuando llegaron a estas tierras. Es la fiesta que sirve como antesala a la Navidad. En cierto sentido hasta es más importante que Navidad para muchas personas. ¿Cuál es la esencia de este tiempo?… ¿comer pavo? ¿reunir a la familia? ¿armar el arbolito de navidad? ¿aprovechar las ofertas para comprar nuestros regalos?…

Me gusta pensar que es la antesala de la preparación para recibir al Hijo de Dios. El mismo que se hizo hombre y llegó como un bebé que nace de una mujer virgen, y que de manera muy precaria vino a traer salvación al mundo. Y esa nueva familia, que en apariencias era una familia más del montón, fue una familia santificada para dar lugar al Dios-Hijo que siendo divinidad se hizo humano.

En Acción de Gracias pasamos tiempo agradeciendo por las bendiciones que Dios-Padre nos ha dado a través de su Hijo y del Espíritu Santo. Porque tenemos una familia, porque tenemos trabajo, porque tenemos salud, porque nos sacó de una situación agobiante, porque pudimos disfrutar de una salida familiar. Porque tenemos buenos amigos, porque pertenecemos a una iglesia o comunidad de fe que nos contiene con amor y principalmente porque tenemos a nuestro Señor Jesucristo en el corazón. Haciendo cambios, moviéndonos hacia la paz, la bondad, el amor, la alabanza y esta palabra que engloba esta fecha tan especial: GRATITUD.

“den gracias a Dios en toda situación,

porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús.”

1 Tesalonicenses 5:18 NVI

¡Qué bien nos hace agradecer! Nos ayuda a vivir mejor, más livianos. Dicen por ahí que no es la felicidad lo que nos hace vivir agradecidos, sino lo contrario: ser agradecidos nos hace felices. Cada gesto de gratitud primero me trae bienestar a mi, luego a la persona a quien agradezco. Si cada día logramos hacer pequeños gestos de gratitud, solo eso sería suficiente para lograr un impacto positivo en nuestra vida y en la vida de quienes nos rodean. Piensa qué produce en tu vida y en la mía, si a quien agradecemos es a nuestro Dios. El impacto es mayor. Y otra vez, en mí primeramente, y en los demás después.

¡Haz el intento!

¡Sé agradecido!

No importa si es en la celebración de Acción de Gracias o un día cualquiera. Comienza agradeciendo el milagro de la vida, el poder despertar a un nuevo amanecer. El haber recibido a Jesucristo como Señor y Salvador de tu vida. Agradece por esa familia del montón que recibió a Jesús como hijo, y se transformó en una familia modelo para las nuestras hoy.

No lo olvides… ¡tan solo agradece a Dios!

Esteban R. Fernández
Director del Ministerio Latino de Biblica, y presidente del ministerio de capacitación a líderes “Nuestra Fortaleza”.

Por favor escríbeme a esteban.fernandez@biblica.com Será un gusto conocerte.

Este artículo apareció por primera vez en el blog de PastorEstebanF. Siéntete libre de difundirlo citando la fuente. Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial 4.0 Internacional.

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Comments
  • Santiago Velasco Velasco
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    Si de dar gracias se trata, a Dios gracias por contar con estos espacios para el crecimiento Espiritual y del alma Ps. Esteban, desde Cali – Colombia muchos saludos!

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